miércoles, 2 de noviembre de 2016

Desde el campanario










Hecho por mi hermano el otro día desde el campanario de la iglesia. Se pueden ver las nuevas sujeciones de las campanas. Además se han automatizado, se pueden tocar desde abajo.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Fiestas de Ahigal parte 2

El sábado mismo, a media tarde se amenizó para los niños con la última moda de la comarca, los carretones, que no son más que las cabezas de toro usadas para entrenar a los toreros, modificadas para echar agua y perseguir a los niños (y no tan niños). Fue bastante divertido y ni los mayores se libraron de las salpicaduras. Luego hubo una pequeña corrida de toros, en la que los niños fueron también los protagonistas.


También actuó Juanjo, el mago, una vez más los chicos de la Cabeza nos animaron la fiesta. Fue muy divertido, nos enseñó unos cuantos trucos. Ahí estoy yo al fondo, para que no me sacaran de voluntaria.



Después de la cena, tocó la verbena, amenizada por la orquesta Festival Show, estuvimos animando un poco la pista con una bonita conga. Está un poco movida la foto, pero era por la velocidad.




Fiestas de Ahigal 2016

Como cada año, el último fin de semana de Agosto, celebramos la fiesta. Este año aunque ha faltado gente de otros años (se os ha echado de menos), he vuelto a encontrarme con la gente de mi niñez y conocido gente nueva. 
Comenzamos el viernes con el famoso bingo, que lo tuvimos accidentado porque se estropeó el equipo de sonido y ni música ni bingo. Menos mal que la gente de La Cabeza estaba allí para ayudarnos con el bingo, gracias una vez más. Esa noche se hace la tradicional parrillada en la que la carne y la bebida son gratis, con lo cual se junta muchísima gente. También estuvo Jorge de los Sousa y sus alegres melodías tradicionales. Dejo algunas fotos cogidas de varios sitios.




Al día siguiente tuvimos la misa y sacamos a la virgen. Este año diré que tuvimos un accidente con las andas y casi se nos cae santa Águeda, afortunadamente estuvimos atentas y no pasó nada grave. El año que viene andas nuevas. Posteriormente tuvimos un ágape gracias al ayuntamiento.

 

Como veis la mayoría de las fotos son de Salamanca Al día, os dejo los enlaces para que veais muchísimmmasss fotos.

http://salamancartvaldia.es/not/125574/vecinos-muestran-fidelidad-santa-agueda-actos-religiosos/
http://salamancartvaldia.es/not/125528/parrillada-sirve-hermanamiento-vecinos-varios-municipios/





Poesías de Ahigal de Villarino



José María García Gil, oriundo de Iruelos y gran conocedor de las tierras de Ahigal, ha escrito varios libros de poesía. En ellos no sólo habla del gran amor que profesa a su pueblo sino también el cariño que tiene a Ahigal donde pasó temporadas trabajando. Aquí dejo alguna de sus poesías sobre Ahigal, donde se describen parajes de la zona.

NAVARREDONDA DE AHIGAL

                                                         
Navarredonda se llamaba,
no habrá cambiado de nombre,
allí se extendían las parvas,
para trillar por entonces.
Eran como monumentos,
que miraban hacia el norte,
eran goces y lamentos,
era la espiga dorada,
el fruto del alimento.
Canciones de los trilliques
y del hombre juramentos,
de tanto sudor pegado
a su frente y a su cuerpo.
Los erales fatigados,
sacaban la lengua fuera,
pues estaban muy cansados,
de dar vueltas y mas vueltas.
A las cinco de la tarde
se soltaban las parejas,
para marchar a los valles,
 para reponer las fuerzas.
La parva se recogía,
con precisión y destreza,
formando un pez muy derecho,
donde el aire más arrecia.
Si el viento era favorable
en la mañana temprano,
el mozo que en la era duerme,
corre hasta el pueblo a contarlo,
y todos vienen deprisa,
con sueño pero rezando
para que el viento no pare,
para así poder limpiarlo,
con la paja en una parte
y el grano para otro lado.
Ya cuando el sol se ocultaba,
allá por el horizonte,
el grano se metía en casa,
en la panera del doble.
Los bueyes engalanados
tocando los esquilones
Iban tirando del carro,
siguiendo los roderones.
Doce costales llevaban,
llenos de fruto sagrado,
el sudor de muchos días,
de la gente derramado,
una recompensa humilde,
de tantos días de trabajo.


LA FUENTE LA HORMIGA


Entre piornos y bolagas,
en el campo del manzano,
allí estás tú camuflada,
tú eres la imagen sagrada
compañera de la helada.

Junto a la raya la Zarza,
entre tomillo y magarza
está la fuente La Hormiga,
con un manantial que canta.

Canta alegre en primavera,
y la sed pronto la calma,
ella riega la pradera
y quita penas del alma.

Da vida al páramo inerte
en la tierra parda y seca,
y en su pequeño torrente
su nobleza se refleja.

Alguna pequeña rana canta,
cuando el sol ya se marchita,
y la fuente al oír su canto,
está encantada, y se excita.


Hay un conejo que bebe
 donde la fuente vomita,
y después sale corriendo
 a meterse en su camita.

La fuente está triste y sola,
su pena llora en silencio,
solo una roja amapola,
sabe de su sufrimiento.

Sufre por la soledad,
recordando aquellos tiempos,
que la iban a visitar
 segadores y labriegos.

Querida fuente La Hormiga,
no sé si sigues viviendo,
 buscaré que alguien me diga
si estás donde te recuerdo.

Siempre estás en mi memoria
como la helada en invierno,
eres parte de la historia
que almacena mi cerebro.


DORMIR EN LA ERA


El techo era el firmamento,
todo de estrellas bordado,
era un placer el momento,
de tumbarse sobre el balago,
querías contar estrellas,
pero te podía el cansancio.
De repente una corría
y se fundía en el espacio.
Yo nunca me olvidaré,
de aquellas noches al raso,
era como un dulce sueño
al que estabas abrazado;
era la luz de tus sueños
de tu juventud henchida,
cuando todo lo veías
con tantísima alegría.
Sonando con una moza
que ella a ti no te quería;
y to estabas convencido
que era parte de tu vida.
Como un tronco te quedabas,
tapado hasta las rodillas,
con la paja ya trillada
que te servia de almohadilla.
Los perros eran ovillos,
envueltos entre la paja
que descansaban tranquilos
y tus pies te calentaban.
Un ladrido de repente
y carrera desbocada
a pesar de la fatiga,
rápido te levantabas.
Eran las yeguas cerriles
que venían hacia las parvas,
que querían comer el trigo
para llenarse la panza,
pero los perros y mozos,
ahuyentaban los equinos
hasta la raya la Zarza.
Navarredonda era una era,
perdón por la redundancia
que guardaba nuestros sueños,
entre paredes y zarzas.
Me acuerdo de las trillicas
y mozas ya bien formadas,
que con un pañuelo blanco
tapaban toda su cara,
por no ponerse morenas,
y estar blancas en Santa Águeda.
Era como una condena,
nunca enseñaban la cara,
sólo alumbraban dos ojos
que eran luceros del alba.
Que cosas en aquel tiempo,
y como los arios pasan
hoy las chicas en verano,
están morenas y entonces
querían ser blancas.
Yo entonces ya era moreno
y moreno soy ahora,
entonces ya no era bueno
ni tampoco soy ahora,
pero llevo los recuerdos
de mi juventud lejana
grabados en mi cabeza
en mi pecho y en mi alma.
Este pequeño homenaje
a Navarredonda de Ahigal
es un tiempo de lectura
al que lo quiera tomar,
es la nostalgia añorada
de aquellos años de gozo,
es la noche iluminada
de la luna en los rastrojos,
es la retina escondida
que quiere salir a fuera
para beber de los vientos
de Ahigal y de su ribera.

viernes, 15 de abril de 2016

Camino a la Zarza


La Zarza de Don Beltrán era (o es no sé cómo definirlo) un pequeño pueblo dentro de una finca en la que vivían jornaleros antiguamente. Aquí todavía se oyen palabras como el "amo" y "criados", Simplemente había un terrateniente y jornaleros que se ocupaban del ganado y las tierras y a cambio vivían allí.
Hoy es una gran finca con un par de casas y naves y lo que queda de aquel pueblo.
Sólo tiene este camino de acceso, de tierra, y puedes encontrarte ganado suelto según lo recorres.